Plaza del Sol de Madrid, enclave de enfrentamientos y conflictos

Antes de iniciar esta nueva andadura por otra de las zonas o enclaves mas conocidos de Madrid, quiero agradecer a todas las personas que me habéis felicitado por el blog y a los que me habéis compartido. La verdad es que el hecho de haceros llegar mis curiosidades es alentador, pero mucho mas si personas como tú, sí, como tú que me está leyendo ahora mismo les interesa lo que les quiero comunicar.

Si os soy sincera, antes de “investigar” para crear este post, tenía en la cabeza varias zonas que, curiosamente, se han ido entrelazando a medida que iba “tirando del hilo” de historias que, aparentemente, permanecen ocultas. Para situaros un poco partiremos de la Plaza del Sol de Madrid, recorreremos brevemente la historia de un edificio desaparecido, conoceremos la vida de una persona valiente que se lanzó, como bien podríamos comparar con las situaciones que estamos viviendo hoy día, a la calle para enfrentarse al “poder” que en aquellos momentos imperaba y finalizaremos nuestro trayecto en un lugar desconocido por muchos de vosotros.

No se si os ha pasado alguna vez, pero yo en diversas ocasiones me pregunto por el por qué de los nombres de las calles, plazas, lugares, etc os sorprendería la cantidad de sucesos que se esconden tras los nombres. Pues bien, eso me ha ocurrido con la Plaza del Sol de Madrid, conocida por ser un lugar céntrico de la Villa, por las campanadas de fin de año, por el Oso y el Madroño, símbolo de la capital, o porque se constituye como un enclave estratégico donde van a desembocar calles llenas de vida, la Plaza del Sol ha sido y será-además de todo lo expuesto hasta aquí- un centro de conflictos y enfrentamientos del ser humano en cruentas batallas. De una de ellas, curiosamente, parte el nombre de la Plaza. Si recordáis el post de “Las Furias ¿ una imagen vale más que mil palabras?”-si no lo habéis leído os invito a ojearlo-, teníamos en el punto de partida a la hermana de Carlos I, María de Hungría, que es la que encarga dichos cuadros para apoyar y reforzar la figura de su hermano. Pues bien, ahora sacamos a la luz a los opositores de este rey en territorio nacional, ” los comuneros de Castilla” que, al mando de Zapata (1520), se enfrentaron a las tropas del monarca levantando fortificaciones en mitad de nuestra Plaza mirando al este (por donde sale el sol) y colocaron-según sostienen estudiosos de estos temas- una especie de dibujo, en dichas zonas de defensas, de un Sol, de ahí el nombre de nuestra céntrica Plaza. Este muro permanecerá en pie hasta 1570 y la Plaza del Sol queda para la posteridad como una zona donde aguadores y vendedores comercian con el resto de los habitantes de la Villa. Pero no sólo desapareció esa barricada en mitad de la plaza, sino que hoy día no podemos disfrutar de una de las construcciones mas interesantes que se alzaban en este enclave a causa,como no podría ser de otra manera, de las cruentas guerras pero POR SUERTE y lo pongo en mayúsculas, el destino quiso que las obras realizadas en el metro de Madrid (2005) sacaran a la luz los cimientos de un edificio hoy borrado de la historia “La Iglesia del Buen Suceso”.

Esta edificación nace como hospital para curar a los sirvientes de la Corte, posteriormente se convertirá en una iglesia llamada del Buen Suceso porque, cuenta la historia, que dos hermanos de la orden de los Obregones (que se dedicaban a curar a los enfermos en los hospitales), marcharon un día cualquiera hacia Roma para que el Papa les permitiera trabajar en la Villa. Una enorme tormenta los sorprendió por el camino y los dos hermanos fueron a refugiarse a una cueva. En ella encontrarían la imagen de una Virgen, sorprendidos por el hallazgo, decidieron llevar ante el Papa a la imagen quien la denominaría como la “Virgen del Buen Suceso”, curioso ¿verdad?, los dos hermanos regresaron a este hospital-iglesia y colocaron allí la Virgen. Desde aquél momento fue muy venerada la imagen y el edificio se convirtió en uno de los más importantes de la ciudad, tanto es así que fue el primero en tener un reloj iluminado en la Villa ¿sabéis de que reloj os estoy hablando?…pensar, pensar, es fácil. El mismo que luego se colocaría en la casa de correos…¿ya lo sabéis verdad?. Pues bien, en ese año 2005 junto con las obras del metro y el descubrimiento de los cimientos del edificio, salieron a la luz varios cuerpos sin identificar, los arqueólogos mantienen la hipótesis de que son difuntos de la cruenta guerra de 1808. !Ah!, ¿que no lo sabéis?, es que ¿no sabéis que en nuestra Plaza se llevó a cabo la llamada “Carga de los Mamelucos”?, sí, aquella que enfrentó a personas de toda índole contra las tropas Francesas. Seguro que con esta imagen recordáis un poquito mas: mamelucos ¿Que quienes eran los mamelucos?, pues simple y llanamente unos mercenarios egipcios aliados de los Franceses en aquella cruenta guerra de 1808. Y llegamos amigos así al final de esta entrada recordando a uno de aquellos valientes que lucharon en distintas zonas de Madrid, pero he decidido elegir a una persona en concreto, un valiente llamado Rafael Canedo, berciano que vino a la Villa para trabajar como arriero junto a su mujer. Aquél hombre se lanzó a la Plaza del Sol con únicamente una navaja en la mano y unos principios e ideales en la mente. Fue apresado el 02/05/1808 y fusilado el 03/05/1808 junto a otras 43 personas en Príncipe Pío. Es cerca de esta montaña donde permanecieron los cuerpos sin vida en un hoyo que ellos mismos cavaron con sus propias manos hasta que el día 12 los franceses permitieron que se les diera sepultura. Únicamente se enterraron a 25 personas y hoy descansan muy cerca de la montaña que los vio perecer, podréis rendirlos un homenaje a su memoria en el Paseo de la Florida. Acercaros un día y, simplemente, depositar unos minutos de vuestro tiempo leyendo aquellos nombres que lucharon por sus ideales, por sus principios y por su vida. Y después recordar a este valiente Rafael Canedo, al que muchas veces habéis visto a lo largo de vuestra vida aunque no hayáis reparado en ello, si no lo sabéis, aquí os dejo su imagen antes de morir capturada en la imaginación de nuestro célebre Goya (Se sostiene que Rafael es el hombre de la camisa blanca con los brazos en alto):

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P.D: Si cogéis el metro y os dirigís hasta la Plaza del Sol, podréis disfrutar de los cimientos de la desaparecida Iglesia en la misma estación, no pongáis excusas porque podréis ojearlas desde las 6:00/1:00 de la mañana. Cuando salgáis a la calle, mirar el edificio que sostiene en su tejado el cartel de “Tio Pepe”, ese era el enclave de esta Iglesia.

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<a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/deed.es”><img alt=”Licencia Creative Commons” style=”border-width:0″ src=”http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88×31.png&#8221; /></a><br />Este obra está bajo una <a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/deed.es”>LicenciaCreative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported</a>.

Patones, plan para el fin de semana

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Y como ya estamos a viernes y todos necesitamos de un espacio de relax en el fin de semana, os recomiendo un pueblo pequeñito situado en Madrid llamado Patones. Se trata de un pueblo declarado BIC por lo que se le otorga una máxima protección, esto quiere decir que no podéis acceder al centro del pueblo en coche, sino que debéis dejarlo en la entrada del mismo. Antes de aparcar tenéis dos opciones: hacerlo vosotros mismos subiendo una rampa bastante estrecha donde tendréis que esperar si bajan coches, o dárselo a un hombre que es “aparcacoches” del restaurante “El Rincón de Patones”. Nosotros preferimos aparcar por no tener “compromiso” con dicho restaurante sin ver los demás. Al final comimos aquí, os lo recomiendo porque son muy amables, te atienden perfectamente y los precios-mas o menos- son los que oscilan en la zona (20-35 € por persona) eso sí, sales de allí con el estómago tan lleno que no te apetece andar por el pueblo…Podéis encargar mesa en ese o en cualquier otro si os metéis en la pag. web del pueblo (http://www.patones.net/dondecomer.html).

¿Que podéis ver allí?, bueno, no os esperéis un tipo de visita “cultural”, es un poco mas naturista, es decir, os enamorareis de los paisajes, de las calles empedradas, de la arquitectura “negra”, de la antigüedad de sus parámetros…por lo que os recomiendo que vayáis con deportivas y, sobre todo, bien abrigados, allí hace un frió que “pela” como se suele decir.

Espero vuestras opiniones y si no vais a Patones (en una hora estáis allí), por lo menos este fin de semana no os quedéis en casa, la vida es corta y hay que aprovecharla.

Los misterios de la Plaza Mayor de Madrid

Situada en el punto de mira tras el “paradójico” discurso de la alcaldesa de la villa, la Plaza Mayor de Madrid se erige como uno de los emplazamientos destacados para todos aquellos que visitan la capital y, como no, para lo que habitamos en ella.

Quién de vosotros no ha paseado por la plaza empedrada; quién no ha recorrido los soportales de la misma y se ha detenido ante los escaparates de los comercios que recorren su contorno; quién de vosotros no ha recuperado fuerzas con un excelente bocadillo de calamares. Estoy segura de que la mayoría de las personas que estáis ojeando estas líneas habéis respondido afirmativamente a alguna de estas preguntas pero, de lo que también estoy segura es de que muchos de vosotros no conoceréis las múltiples funciones, hechos y acontecimientos que giran en torno a su historia.

Con más de seis siglos de vida lo que hoy se conoce como Plaza Mayor nació de la confluencia de dos caminos entre la Calle Toledo y la Calle Atocha. Por aquél entonces era por todos conocida como Plaza de los Arrabales (pinchar en el enlace si queréis ver su origen en un mapa) por estar situada en las afueras de la muralla medieval. En ella se disponían las ventas de todo tipo de alimentos, instrumentos y enseres necesarios en aquella época,es decir, se constituía como un espacio donde se regulaba el comercio y el mercado de la zona.

A lo largo del siglo XVI la villa fue ampliando y consolidando su estructura a manos de las ordenanzas de los Austrias. Todo su tramo urbano se amplió y la plaza quedó integrada en el nuevo trazado de la muralla. Poco a poco su estructura se consolidó, primero con los trazos del arquitecto Juan de Herrera en esta centuria y, finalmente para acabar bajo los diseños de Juan Gómez de Mora a inicios del siglo XVII. Es en este centenario cuando emerge la estructura rectangular que hoy conocemos.

Pero sólo diez años más tarde, la plaza sufrió su primer incendio debido a los hornos que se encontraban en el edificio más antiguo de la plaza, el de la Casa de la Panadería (que se constituyó como la tahona más importante de todo Madrid). Con el fin de solventar futuros problemas, se decidió sustituir el material de las cubiertas que eran de madera, por plomo. Sin embargo al cabo de cuarenta años, la Casa sufre un nuevo incendio y se reconstruye pero, como se suele decir “no hay dos sin tres”, a finales del siglo XVIII es presa de las llamas un tercio de la plaza. Los conocidos arquitectos Sabattini y Villanueva entran en juego y deciden rebajar la altura de la construcción y delimitar el acceso a través de las arcadas que hoy conocemos, gracias a ello la plaza no volvió a ser presa de las llamas. Las últimas incorporaciones se realizarían ya en el siglo XIX con la ubicación de la estatua ecuestre de Felipe III y, la posterior decoración de la Casa de la Panadería en el siglo XX utilizando para ello una iconografía basada en la mitología clásica.

Pues bien, nueve son las entradas que te permiten acceder a la plaza ( pincha aquí) pero la más conocida de ellas es la de “Los Cuchilleros”, cuyo nombre proviene de la profesión que se desarrollaba en la calle donde desembocaba este acceso. Pero ¿que ocurría en esta plaza?. Muy alejada de la visión actual, el enclave porticado ha estado al servicio de multitud de actividades un tanto lúdicas, como los espectáculos populares,la beatificación del Patrón de Madrid, las corridas de toros (la última celebrada en el siglo XVII), los mercados (como el que se realiza todos los domingos por la mañana de filatelia y numismática o el de Navidad que se remonta a 1860) como otras mas funestas, ya que el recinto se convirtió en el lugar idóneo para practicar ejecuciones y autos de fe. Hoy día su historia queda marcada visualmente en las basas de las farolas que alumbran la plaza, como os muestro en la imagen del post.

Las ejecuciones tenían una especie de “patrón” a seguir dependiendo del nivel social al que pertenecieras. Si eras un noble, morías degollado frente a la Casa de la Panadería; si por el contrario eras un delincuente o pertenecías a la clase baja, eras juzgado a sucumbir bajo el garrote vil frente a la Casa de la Carnicería (frente a la de la Panadería). Para el resto de los casos se optaba por la horca en el desaparecido Portal de Paños (zona occidental izquierda de la Plaza), sin embargo esta práctica quedó abolida por Fernando VII y las penas quedaban reducidas al degollamiento y al garrote vil.

Lo que más me ha sobrecogido al indagar sobre la Plaza Mayor, es el último auto de fe que se celebró allá por el año 1630 en el que perecieron 118 almas. Algunos no sobrevivieron a las torturas impartidas tras ser “interrogados” por el Tribunal de la Inquisición (curiosamente hoy día el lugar donde se erigía, emplazado en la Calle Torija, constituye el hogar de las monjas de clausura Reparadoras que paradójico, ¿verdad?)  por lo que se portaban en procesión sus nombres a la hora de llevarse a cabo el auto; otros perecieron bajo las llamas de la hoguera y los restantes fueron estrangulados por garrote vil, fijaros de nuevo en la imagen del post.

Existe un cuadro que representa este último auto y un escrito que expone literalmente todo lo que ocurrió ese día (pincha aquí). Os invito a que todo aquél que visite este post me responda a una sencilla pregunta:

¿Queréis conocer todo lo que hay detrás de este cuadro?

SI

NO

Dependiendo de vuestras respuestas os haré partícipes de lo que ocurrió ese día y entonces os hablaré de los túneles que se esconden bajo vuestros pies cuando llegáis a las inmediaciones de la Plaza.

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Sin más me despido de vosotros y os doy de nuevo las gracias por visitarme.

La Calle Huertas de Madrid, su cementerio y lo que en él ocurrió

Estoy mas que segura de que seáis o no vecinos de la villa de Madrid, conocéis la Calle Huertas por sus bares, restaurantes y pub que la cubren de cierta “fama”. Yo, si os soy sincera, no soy muy amiga de este tipo de sitios pero si de las leyendas que se esconden tras ellas y esta calle, al igual que ocurre con muchas otras, tiene mucho que contar.

Antes de iniciaros en la historia que he rescatado del olvido os quiero indicar como llegar a la calle, la verdad es que es muy fácil. Si preguntáis a cualquier transeúnte os podrá indicar pero prefiero dejaros una imagen de como llegar.

ImagenYo me bajé en Atocha, subí por el camino del Prado, comí en un restaurante en la Plaza de la Platería (“La Tapería”), subí todo recto y llegué a la calle. Desde aquí tienes que recorrer toda la calle hasta llegar al número 2, el lugar donde ocurrió toda la historia que os quiero contar. Vale- diréis- y que me voy a encontrar en el número 2. Nada mas y nada menos que un invernadero llamado “El Jardín del Ángel”. Es un lugar muy especial que sobrevive en la zona como si fuera un espacio a temporal, impoluto y lleno de magia. Yo soy una apasionada de las plantas, los huertos, las cosas hechas a mano o, como hoy se suele decir, “hand made” y aquí podéis encontrar desde las mas bellas flores (mis preferidas son las Anastasias), con complementos elaborados artesanalmente, huertos para las modernas terrazas…todo ello se distribuye en un enclave mágico que se organiza en dos espacios: uno al aire libre, que recibe al visitante con un enorme cartel que reza “no dejes de soñar” y con un árbol del que pende un columpio a cuya izquierda encontraremos un pequeño espacio cubierto “protegido” por diferentes amuletos que cuelgan y repiquetean gracias al juego del viento; y otro espacio cubierto dedicado a la tienda. Allí unos dependientes muy amables aguardan para atenderte y aconsejarte, mi incansable compañera de arte y yo nos quedamos encandiladas con multitud de objetos (yo quedé prendada de un quinque a por el que volveré) y no nos marchamos del lugar sin adquirir dos narcisos y una camelia.

Pero os preguntaréis, sí, vale trasloqueves ¿y?, ¿que tiene de especial?. Además de lo especial que ya es el lugar, este invernadero fue uno de los cementerios mas famosos de todo Madrid, en él fueron enterrados personas tan relevantes como Lope de Vega o Cervantes, en la iglesia de la que formaba parte (San Sebastián) fueron bautizados seres famosos por sus fechorías como Luis Candelas o por sus maravillas artísticas como el pintor Luis Madrazo y se convirtió en el escenario perfecto para albergar los casamientos de Bécquer con Casta Estéban o de Buero Vallejo con Victoria Rodriguez.

Mmm…”el amor” ese gran sentimiento que aturde los sentidos, que te convierte en un “pelele” y que te hace, en ocasiones, llorar de felicidad…éste y no otro es el verdadero protagonista de la historia que os quiero contar. Muchas fueron las personas ilustres que vivían en esta zona de Madrid conocida como “El Barrio de las Letras”, una de ellas se llamaba José Cadalso, famoso dramaturgo y militar que, cierto día, se enamoró de una joven y preciosa actriz llamada María Ignacia Ibáñez. Ambos vivieron un gran romance enfrentándose a amigos y familiares que no veían con agrado dicha relación, por lo que únicamente pudieron ser amantes hasta el día en que la fría y segura muerte arrebató la vida a María que contaba con 25 años en los brazos de su amado a causa del tifus. Cadalso, muerto en vida, sumido en una profunda pena, cuenta la leyenda, acudió a dicho cementerio para desenterrar el cuerpo de su amada con sus propias manos para darle su último adiós. Digo “cuenta la leyenda” porque dicha situación se narra en una carta anónima escrita en 1791, en ella, además se narra como Cadalso fue expulsado de la Iglesia por unos espías del conocido “Conde de Aranda”, el eterno rival de nuestro Cadalso por el amor de María (si deseáis indagar más en esta preciosa historia, os recomiendo el trabajo de Jose María de Jaime Lorén “María Ignacia Ibáñez: actriz oriunda de Fuentes Claras y musa de José Cadalso”)

Cadalso no dejó a su María en el olvido y se convirtió en la protagonista de multitud de sus obras como podréis leer en “Noches Lúgubres”-conservado hoy en el Museo Lázaro Galdiano- o en diversos poemas donde la convierte en un personaje de su pluma bajo el seudónimo de Filis.

Poco a poco fue ascendiendo en su carrera militar y el destino decide arrebatarle la vida un 27 de febrero de 1782 a causa de un impacto en la sien.

Y todo ocurrió aquí, en Madrid, en una calle conocida por los bares y los restaurantes, donde la gente sale y se dedica a discurrir por sus páramos sin percatarse que cada “x” metros existen placas conmemorativas de personajes que, como ocurre con Cadalso, tienen mucho que contar. Espero que esta entrada os haya interesado y que visitéis este enclave y su iglesia que conserva uno de los archivos más importantes de todo Madrid, pero esa ya es otra historia que os contaré.

Gracias por leerme y espero que me compartáis, amigos.

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<a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/deed.es”><img alt=”Licencia Creative Commons” style=”border-width:0″ src=”http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88×31.png&#8221; /></a><br />Este obra está bajo una <a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/deed.es”>LicenciaCreative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported</a>.

Erasmus en el siglo XVIII

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Titulo atrayente y contrapuesto ¿Erasmus y siglo XVIII?. Pues sí, una vez más en mi afán de haceros partícipes de la idea de que las vivencias del ser humano de un siglo u otro no distan más que en el tiempo, he decidido crear este nuevo post con la intención de enlazarlo con un lugar que deseo que visitéis.

Erasmus…como música celestial suena en los oídos de los que ingresan en la Universidad y, seamos sinceros, en aquellos que no lo harán también. Hay muchas formas de “afrontar” este viaje pero a mí sólo me interesa una ( y no es la idea que os aborda a  muchos de vosotros de “año sabático”). Todo lo que genera esta nueva experiencia es una pequeña aventura, desde el primer momento en el que tienes que elegir el país en el que os hospedaréis , hasta que regresáis a vuestro lugar de origen. Gentes, costumbres, lugares, idiomas…se abren ante vosotros como un colorido mundo nuevo con la única esperanza de que en algún momento os decantéis por una de ellas. Quien de verdad aprovecha esta oportunidad, vuelve con una serie de conocimientos y experiencias que jamás olvidará y que quedarán vinculadas a su etapa universitaria para siempre. Es lo que tiene el maravilloso siglo XXI ¿ o no?. Pero ¿ de verdad pensáis que es un invento del “”gran mundo de las instituciones del siglo XX-XXI””? Evidentemente la respuesta no va a ser afirmativa.

Año: 1758.

Institución: Academia de San Fernando de Madrid.

Convocatoria: 8 becas.

Destino: Roma.

Y así empezó el gran viaje para ocho jóvenes artistas y arquitectos a los que conoceremos como “los pensionados”. Portando simplemente unos sencillos cuadernos de viaje llamados taccuini, la ilusión y el afán por aprender como equipajes de peso, emprendieron el trayecto. Día tras día recorrían la sempiterna Roma dibujando lo que los directores les ordenaban además de lo que a ellos les llamaba la atención, en definitiva, lo que hacemos todos a través de nuestros dispositivos móviles, tablets o (para los más melancólicos) cámaras de fotos.

¿Pero que son esos taccuini?. Se tratan de auténticos diarios, muy íntimos, en los que cada uno dejaba constancia de sus inquietudes, ya no sólo como artista, sino como humano. Nuestros ocho pensionados dibujaban todo aquello que les llamaba la atención como edificios, obras de arte, yacimientos arqueológicos imaginaros a vosotros mismos en Roma ¿ hay algo más que añadir?. Cualquiera estaba al alcance del ingenio de sus lapiceros. Sin más imágenes que las que se les mostraban día a día ante sus ojos, fueron dando forma a sus íntimos cuadernos. Bajo mi punto de vista son auténticos diarios en los que cada artista, poco a poco (casi sin darse cuenta) iba marcando los trazos de su propia evolución.Poco a poco se formaron como verdaderos genios de los que muchos otros aprenderían.

Hoy en pleno siglo XXI cinco de esos ocho pensionados del siglo XVIII, se vuelven a encontrar en las salas del Museo del Prado en la sala D, planta primera. Os invito desde aquí a visitarla, este post es únicamente una fugaz síntesis de lo que podéis encontrar allí.

No existen excusas! de seis a ocho el Museo es GRATUITO y una muy grata sorpresa os abordara a la entrada de la exposición, mas acorde con el “grandioso e innovador” siglo XXI.

Gracias por visitarme, espero vuestras opiniones al realizar la visita.

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<a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/deed.es”><img alt=”Licencia Creative Commons” style=”border-width:0″ src=”http://i.creativecommons.org/l/by-nc-nd/3.0/88×31.png&#8221; /></a><br />Este obra está bajo una <a rel=”license” href=”http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/deed.es”>LicenciaCreative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported</a>.

¿Que hago este fin de semana?

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“Domingo, nueve días del mes de octubre, año del Señor de mill e quinientos e quarenta e siete años, fue baptizado Miguel, hijo de Rodrigo Cervantes e su mujer doña Leonor. Baptizóle el reverendo señor Bartolomé Serrano, cura de Nuestra Señora. Testigos, Baltasar Vázquez, Sacristán, e yo, que le bapticé e firme de mi nombre. Bachiller Serrano”.

¿Cuantas veces nos hacemos esta pregunta al llegar el tan esperado fin de semana?. Para aquellos que están cansados de hacer siempre lo mismo os quiero proponer una experiencia nueva que se celebra en Alcalá de Henares llamada ” La Semana Cervantina” que se prolonga hasta el próximo día 23.

Pero lo que me interesa que visitéis es el “Mercado” que comenzó el pasado día 8 y se prolonga hasta el próximo domingo día 13 en la Plaza de Cervantes. En él vais a encontrar una ambientación física centrada en finales del siglo XVI-principios del XVII en la que la ciudad se transforma, al igual que sus gentes, para mostraros como vivían, que cocinaban, que vendían, como vestían… la sociedad del siglo de uno de los escritores más importantes de nuestra literatura, Miguel de Cervantes.

Al inicio del post tenéis la partida de bautismo del escritor que se conserva en el Ayuntamiento de Alcalá y que se muestra un día de la semana Cervantina. Para los que estén interesados en verla os informo de que ya no es posible por lo que he querido que, por lo menos, la veáis y tengáis la “traducción” en el margen inferior.

Pues bien, el mercado ofrece una amplia serie de actividades dedicadas a todo tipo de público. Si los que estáis leyendo este post contáis, además, con niños entre vuestra familia estáis de enhorabuena porque existen muchas actividades dedicadas a ellos (así vosotros también podéis relajaros, aunque sea un poco) tales como títeres, exhibiciones de cetrería, acrobacias, domadores de serpientes, paseos de ocas, etc. Sí, !lo se!, muchos de los que estáis leyendo habéis pensado ¿domadores, vuelos?, a mi también me gustan!, tranquilos que también podéis verlo. Lo que tenéis que tener en cuenta es que las actividades se dividen entre itinerantes y estáticas y que los horarios son de 11:00/14:00 y de 18:00/22:00. Sería aconsejable que visitarais la página del Ayuntamiento al que os remito a través de este enlace (pincha aquí).

Además contáis con 500 puestos que se disgregan por toda la plaza en los que podéis ver talleres de artesanía, alimentación, venta de diversos objetos, etc. Eso sí, no esperéis encontrar al típico dependiente de hoy día, ya que todos estarán ambientados en el siglo y, entre paseo y paseo, quizás os topéis con el mismísimo Don Quijote a lomos de su caballo.

Y ahora lo que no se ve. Tener en cuenta de que estáis en un siglo muy convulso donde la crisis que abordaba toda Europa había llegado a España y todavía, por aquél entonces, no estábamos en el punto más álgido de la misma. Estáis en el reinado del padre de Felipe IV ( el del anterior post), Felipe III otro de los llamados “Austrias Menores” quién decretó en 1609 la expulsión de los moriscos y se implantó la intolerancia religiosa. Por aquél entonces, Alcalá era el epicentro donde eclosionaban tres tipos de religiones y de culturas: cristiana, judía y musulmana. Es más cuando paseéis por la zona, fijaros en las placas de las calles, en ellas podréis ver la cruz, la media luna o el candelabro de los siete brazos, símbolos que por aquél entonces delimitaban los barrios haciendo alusión al tipo de religión y de las gentes que habitaban esas calles.

Sin más os animo a visitarlo que, os recuerdo, sólo quedan tres días. Espero vuestras experiencias y opiniones.

Gracias.

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