Las furias ¿una imagen vale mas que mil palabras?

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Hace bastantes días que tengo abandonado este pequeñito espacio donde os presento diversas piezas de arte y su mensaje oculto. Hoy quiero centrarme en una visita que he realizado con mi inseparable “compañera de inquietudes artísticas” a uno de mis museos preferidos, el MNP. Como miembro de la fundación “Amigos del MNP”, consigo a lo largo del año diversas entradas. Debido al trasiego de la inesperada vida que llevo, la entrada a la exposición de las Furias estaba algo apartada por lo que decidí que debía ir a ver esta exposición lo antes posible. Conocía la temática, los artistas que estaban expuestos y la curiosidad me invadía pero he de decir que el resultado final fue algo…inesperado, ahora mismo os digo el por qué.

Para los que no conocéis la historia de “Las Furias” os comento un poco por encima la temática: como ocurre en la mayoría de las religiones, existe un espacio donde moran las almas piadosas y dignas de descanso, por todos conocidos con nombres como el “cielo” y, en contraposición, otro donde quedan condenados todos aquellos que no son merecedores de tal descanso, “el infierno”. Pues bien, la cultura greco-latina ya compartía esta opinión de “cielo-infierno” pero a este último lo denominaban “El Hades”, en él multitud de condenados sufrían torturas eternas por-normalmente- desafiar a algún Dios, algo-y esta es mi opinión- un tanto “fácil” ya que la diversidad de divinidades en el Panteón greco-romano hacía que por uno u otro motivo los dioses, recipientes repletos de defectos humanos, condenaran a cualquier ser humano.

Las llamadas Furias eran los cuatro eternos condenados del Hades, a saber:

1. Ticio cuyo castigo se repetía incesantemente cada noche cuando un buitre se comía su hígado, a lo largo del día siguiente éste se reconstruía para que al caer la noche el buitre volviera a alimentarse. El por qué de semejante castigo se debe a que intentó violar a una amante de Zeus, pero no os penséis que es en compensación a la barbarie que pudo haber efectuado a esa pobre mujer, sino por haber faltado a un Dios.

2. Tántalo condenado a estar rodeado de alimentos pero sin poder acceder a ellos por el aberrante delito de haber servido de festín a su hijo en uno de los banquetes a los Dioses.

3. Sísifo, el pobre Sísifo, que es torturado por toda la eternidad a subir una enorme piedra a lo alto de una montaña, todo esfuerzo inútil ya que ésta vuelve a caer. El motivo, revelar las infidelidades de Zeus- que ya os digo yo que son unas cuantas-.

4. Ixión, condenado a dar vueltas en una rueda por intentar seducir a la mujer de Zeus, Hera. Que curioso Hera es representada como  una diosa celosa y posesiva que persigue a todas las amantes de su marido y hermano Zeus y a sus descendientes y para un hombre que la intenta seducir…

Pues bien, mas o menos, aquí tenéis explicada la temática de la exposición, ahora nos queda embarcarnos en el titulo del post, como comúnmente se suele decir “la miga”, recordemos pues el título ¿Una imagen vale mas que mil palabras?. Como os he estado mostrando hasta ahora, las piezas de arte que hoy podemos observar en los museos, galerías y demás instituciones culturales no están contextualizadas, es decir, su origen no era el de pertenecer a una colección publica, ni a que cualquiera pudiera verlo, todo tenía un mensaje, una razón de existencia, un por qué. En el caso de las furias tenemos que adentrarnos en la figura de una mujer, Maria de Hungría, la hermana de Carlos I de España V de Alemania hijos, ambos, de Juana “La Loca” y Felipe “El Hermoso”.

Pero ¿quien es Maria de Hungría?, a su hermano lo solemos conocer, el Gran Carlos I, pero ¿que ocurre con Maria?. Su vida es totalmente apasionante, si queréis conocer algo más sobre su biografía os recomiendo un libro de Joseph Pérez, catedrático de la Universidad de Burdeos (Francia), pero os voy a ir abriendo boca. Hija de Juana de Castilla y Felipe es una de los seis hijos que tiene este matrimonio sin embargo casi no pudo conocer a sus padres ya que, prontamente, marcharon a Castilla para recoger la Corona por lo que la educó su tía Margarita en Flandes. A los 10 años ya estaba comprometida y se casó con 18, cuatro años duró su matrimonio y nunca volvió a casarse. Recia, fuerte, digna de una corona, nuestra protagonista fue defensora ferviente de su hermano y de la fe católica, tanto es así que hasta el mismísimo Erasmo de Rotterdam la consideró “la princesa mas digna de los elogios de su tiempo”. Pues bien, es ella quien manda encargar al mismísmo Tiziano estas Furias para exibirlas en el Palacio de Binche, en Bélgica pero ¿Por qué?, volvamos ahora al inicio de la creación de este post y, por ende, a la idea de que el arte se hacía con un propósito muy distinto al que hoy en día sirve.

María encargó estas piezas en 1548, un año después de que su hermano ganará la batalla en Mühlberg (actual Brandeburgo) pincha aquí para ver a Carlos V como vencedor, para identificar a los príncipes alemanes que osaron enfrentarse a su hermano en esta batalla. Cada persona que se adentrara en el castillo quedaba sumamente impactado por esta serie de cuatro enormes cuadros cuya misión era la de representar el horror, el sufrimiento y la agonía de aquellos que estuvieran, siquiera pensando, en traicionar a la corona y a su hermano, el Emperador. Este fue el origen primordial de el nacimiento de este encargo, a lo largo de los años fueron adquiriendo diversos ápices, pero siempre, siempre, las manos creadoras de los artistas fueron mostrando al público el “genio” que los invadía, los retos que les suponía representar cuerpos y facciones retorciéndose de dolor, etc.

La exposición no es muy grande, únicamente consta de 28 obras expuestas que abarcan los siglos XVI-XVII distribuidas en cinco secciones, al final de las cuales podéis disfrutar de un breve vídeo explicativo de la exposición, a mi parecer muy recomendable. Miguel Angel, Tiziano y un impresionante Ribera, entre otros, os invadirán las retinas con imágenes, en algunos casos, un tanto desagradables. Id a visitarla, disfrutar de una exposición donde quedan patentes sentimientos tan humanos como el horror, el miedo y el sufrimiento. Ya os advierto que no será difícil, porque la inmensidad de los cuadros y el maravilloso uso de la luz para destacar, únicamente, lo que quieren los artistas, os harán salir de esta exposición un poco…como lo diría…”angustiados”.

Espero que me hagáis caso y disfrutéis de estas obras que estarán expuestas hasta el 04 de Mayo, sin mas me despido esperando que participéis en los comentarios.

Gracias!!

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Durero y la defensa del artista

DureroLlevo unos meses retirada de mi particular blog por diversos motivos que no voy a explicar en estos momentos pero quiero acabar este mes de Febrero con una gran obra de arte, una de mis preferidas, uno de los autorretratos del Gran Pintor Durero. No os penséis que voy a centrarme en las características técnicas de la obra, en las pinceladas maravillosas que con gran maestría crean cabellos, pliegues e infinitas formas…quiero mostraros, una vez más, lo que se esconde tras esta maravillosa obra que se conserva en el Gran Museo Nacional del Prado, comencemos entonces a descubrir y para ello nos adentraremos en la época.

1498, el año en el que se crea este gran cuadro es un momento un tanto convulso y dispar: por un lado tenemos la creación de la Universidad de Alcalá de Henares que, si aún no lo habéis visitado, os recomiendo; nuestro Cristóbal Colón se adentra en un tercer viaje hacia las Américas; en Italia el Gran Miguel Angel crea otra de mis obras preferidas “La Pietá”; muere Savonarola un dominico italiano, al que dedicaré algún post por criticar a Alejandro VI y el inquisidor Torquemada (esta noticia me aflige mucho menos).

Una vez que ya os he contextualizado un poco, quiero mostraros el por que de la creación de esta gran obra.
Si hoy hablamos de “Artista” nos invade la imagen de una persona concreta que, sea cual sea su arte, goza de esta amplia palabra, simplemente porque crea obras de arte ( en este aspecto habría que crear un amplio debate, pero no es el momento aunque me gustaría haberlo hecho en relación a ARCO, pero prefiero seguir adelante con este post), pero la idea que tenemos en pleno siglo XXI, no es la que compartía la sociedad de Durero. Para las personas de aquella epoca, ser “Artista” tenía una connotación mas bien peyorativa, en realidad era un oficio manual mas en el que la capacidad creadora, el “genio” que cada artista tenía en su interior o la maestría ejecutora con la que se realizaban las obras, no era tenida en cuenta como nada mas que “experiencia y soltura”, por caracterizarlo de alguna forma. Esta idea era un gran lastre para los artistas que querían luchar contra esta idea medieval que, como habréis pensado, menguaba su arte y los infravaloraba. Ahora os invito a ver de nuevo la obra…venga, sube arriba que te espero aquí.

¿Ya?, dime que ves. Quizás estés vislumbrando a un hombre portando un atuendo lujoso, elegante, cortesano, que entrecruza sus manos enfundadas en unos preciosos guantes en primer termino mientras mira, fijamente, decidido, con tez seria, al espectador, es decir a ti. Sabía perfectamente que este cuadro iba a ser admirado por alguien y fuera quien fuese Durero quería entablar un diálogo con él. Mal comparado es como cuando ves las noticias y el periodista mira a camara, él no te ve, pero sabe que hay alguien al otro lado que escucha, que mira, que atiende.
¿ Y que dice este gran genio?, podríamos detenernos en el misterio del paisaje, en la manera en la que esta retratado Durero, incluso en las anécdotas, minúsculas, que existen únicamente para los ojos más ávidos o las mentes mas inquietas, pero yo esta vez sólo quiero transmitir lo que Durero quería dejar patente y sería algo como esto:
“Tú, amante del arte, mírame y dime si soy un artesano mas. Mírame y observa que soy un creador, un intelectual que se muestra ante ti como un “gentilhombre”.

Permitirme esta interpretación un tanto “literaria” pero sólo os quiero hacer llegar, una vez mas, el diálogo oculto que se encuentra tras la obra.
Espero vuestras opiniones.
Gracias.

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Torturan y condenan a un adolescente de 13 años en Madrid


Escudo_inquisicion

Madrid , mes de Diciembre de 1680, a quien le pueda interesar:

Diego Muñoz, natural de Pastrana hijo de Clara Mendez y Gabriel Muñoz es el que extiende estas letras con el fin de contar la situación a la que fui sometido, confiando en que el escrito llegue a seres humanos de este o del tiempo venidero para que quede en memoria del mismo con el fin de ayudar a que no se repita semejante tormento.

Provengo de una familia de sederos profesión hoy día próspera que permite tejer redes con mandos de alto poder y, por ende, de bienes. Descendientes de portugueses hemos sufrido a lo largo de nuestra historia innumerables acusaciones perpetradas por vecinos, conocidos e incluso algunos a los que considerábamos amigos. Acusaciones guiadas ante las autoridades de la Inquisición, pero ni mi hermano ni yo creímos que algún día podríamos ser sentenciados por esas denuncias en las que se nos acusaba de judaizantes a pesar de estar bautizados como nuestros progenitores.

Aún recuerdo la noche en la que los inquisidores, acompañados de los hombres de la iglesia, llegaron a mi hogar portando en sus manos las cuartillas en las que quedaban relatadas las causas por las que a mi hermano Simón y a mí nos iban a prender. Ese recuerdo perturba mi mente al ver a mi madre llorar desgarradamente  mientras sus brazos nos rodeaban, con el fin de detener la fuerza de los que se hacen llamar los defensores de la fe. Hacía mucho tiempo que el infortunio había desolado nuestra casa al fallecer mis hermanas María e Isabel, mi madre desde aquél momento había perdido parte de su alma y esta noche la restante se había esfumado con un solo golpe de llamada en nuestro pórtico.

Pronto nos vimos relegados a las celdas pertinentes junto a 116 personas mas llegadas de todas partes de nuestro país. Unos por embusteros, otros por supersticiosos, otros por casaderos por segunda vez…varias eran las causas pero sólo dos salidas existían en aquel momento, la de pertenecer al grupo de los reconciliados o de los relajados y ello dependía de tu “confesión” y de si eras reincidente. Por suerte mi hermano y yo no lo éramos y, según rezaba el Libro Negro de los Inquisidores, yo al ser menor de catorce años no podía sufrir lo que se conoce como torturas pero eso no fue así.

Me alejaron raudamente de mi hermano no sin antes sumirnos en un fuerte abrazo en el que mi allegado, antes de ir hacia el calvario, me susurró al oído levemente “pronto estaremos en casa, di lo que quieren oír y todo pasará”. El miedo se apoderó de mi cuerpo y fui relegado a una celda oscura, sin ventanales, húmeda y pestilente, esa noche fue una de las peores de mi existencia. No pensaba más que en mi hermano al que alomejor no volvería a ver. Gritos, lloros, súplicas retumbaban en las paredes de mi celda y me estremecían sin cesar.

Al llegar la mañana siguiente, los carceleros abrieron la cancela y me agarraron de los brazos, arrastraron hasta una sala oscura, llena de instrumentos que infundían espanto nada más verlos y frente a ellos estaban los “señores” que intentaron hacer todo lo posible por que yo “dijera la verdad”, creo que esa frase retumbará en mi memoria por el resto de mis días. Fui sometido a latigazos, golpes, patadas y multitud de torturas que procuro olvidar.Cuando “dije lo que querían oír” como mi hermano pidió, me encerraron de nuevo en la celda con un pedazo de pan y una taza de agua.

Al día siguiente todos los que habíamos sobrevivido fuimos guiados por las calles de la Villa de Madrid camino a la llamada Plaza del Arrabal. Vestido con el conocido Sambenito con las aspas por ser un reconciliado, sólo deseaba que mi hermano viviera y que portara los mismos símbolos y no las llamas ni las bestias del infierno, puesto que ello significaría que moriría por ser sentenciado como relajado.

Gracias a dios lo vi en mi fila, en la de la Cruz Verde, en la que íbamos los reconciliados. Él a su vez giraba su cuello sin cesar y sus ojos me buscaban fervientemente. Fue cuando le vi la soga atada al cuello con innumerables nudos hechos alrededor mostrando los latigazos a los que había sido sometido. Sus manos portaban las velas de la redención como las mías y su vestimenta mis aspas. Poco a poco sin levantar sospecha él iba rezagándose en el camino y yo apresurándome, hasta que conseguimos unirnos de nuevo, la procesión se hizo menos humillante a su lado. Los insultos de la gente, sus esputos y sus gritos sonaban y se hacían lejanos unida mi mano a la suya.

Pronto llegamos a la plaza, en ella había multitud de “personas” llegadas de todas las tierras y engalanadas con sus mejores prendas. En el centro de la misma, se encontraba el rey Carlos II junto a su esposa y su madre (pincha aquí y búscalos en el cuadro). Ante ellos tuvimos que mostrarnos y las sentencias fueron leídas para posteriormente continuar con las penas. Fueron confiscados nuestros bienes; a mi hermano lo condenaron a un año de cárcel y a dos de destierro de las ciudades de Madrid, Toledo y Pastrana. Mi sanción fueron seis meses de cárcel, otros seis de llevar mi hábito o sambenito y a un año de destierro de las mismas ciudades.

Acabo de finalizar mi condena y, sin embargo no puedo volver a mi hogar. No se a donde dirigir mis pasos ni que hacer. Pero todos los días rezo por haber sobrevivido a atrocidad y no haber pertenecido a la procesión de la Cruz Blanca, ya que me habría consumido en las llamas de la hoguera de la Puerta de Fuencarral.

Sólo espero que pasen seis meses más y mi hermano despierte de su pesadilla. Aquí le esperaré de nuevo el mes de Junio con la esperanza luciendo en nuestros ojos. Se que juntos todo irá a mejor y que, prontamente, nos podemos reunir junto a mi familia de nuevo en la Pastrana, en nuestro hogar.

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A todos aquellos que habéis decidido adentraros en este nuevo post, os quiero decir que todo lo relatado está basado en hechos reales. Simón y Diego Muñoz de Alvarado existieron (pincha aquí si quieres conocer más de ellos), fueron apresados, torturados y condenados a las penas que os he expuesto. Sólo os quiero hacer partícipes de una idea que siempre me ronda en la cabeza, que grande nos queda lo de “ser humano”. Porque hoy en día aunque sea con otra forma, siguen existiendo los mismos fondos. Ojalá algún día seamos merecedores de nuestro género.

Aparentemente simple

agnus dei Zurbaran

Y eso es exactamente lo que parecen ser las obras de arte como la presente, analicémosla. Un pequeño animal, con las patas atadas con un cordel, apoyado sobre un basar. Ojos con la mirada perdida, hocico cerrado, orejas agachadas y abatido. Destaca sobre un fondo oscuro y parece que el artista, Zurbarán, decidió focalizar la luz hacia este aparente “sencillo animal” estático pero ¿y porqué?; ¿ para demostrar que era un gran genio ejecutor que sabe captar a la perfección la piel del cordero?; ¿ para afianzar que su técnica era digna de admiración? o, simplemente ¿ le interesaba plasmar lo que la “realidad” le mostraba, es decir, lo que veía el día a día?. ¿En serio os conformáis con esta versión?, a los que fugazmente habéis contestado que creéis que no, os invito a descubrir.

Empecemos por el año y el artista tranquilos que esto (como ya os comenté en otro post), no es una enciclopedia virtual. El genio es Francisco de Zurbarán un extremeño que dedicó la gran mayor parte de sus obras a la temática religiosa. El año es 1635/1640, época en la que se sostiene que su amigo Velazquez le invitó a formar parte del proyecto de decoración del Casón del Buen Retiro de Madrid (hoy forma parte del Museo Nacional del Prado y alberga en su interior una de las bibliotecas mas importantes de España).

Adentrémonos un poco más en el tiempo. Os traslado al siglo XVII, al reinado de Felipe IV (uno de los llamados “Austrias Menores”), estáis en una época de crisis donde, como ocurre hoy día, unas clases sociales sufren más que otras. Pues bien, para poneros en escena, Europa entera estaba sumida en esta profunda crisis. Guerras, religión (lucha entre protestantes y católicos), brotes de peste, muerte, hambre…asolaban las regiones dejando día a día un sabor amargo entre nuestros antepasados. Salvando algunas distancias no os estoy narrando nada que hoy en día, en pleno siglo XXI, no hayáis vivido o estéis viviendo. Y pensar, ¿ cuales son nuestros medios de comunicación a través de los que los “altos cargos” nos intentan “”apaciguar””?. Televisión, prensa, radio, etc. ¿Verdad?, bien, pues ahora trasladaros a ese siglo XVII y a la mentalidad de la época, pensar.

Ante una sociedad en la que la mayor parte no sabía leer ni escribir, el poder necesitaba dominar al pueblo y es aquí donde entran en juego las obras de arte. Éste es un punto clave que tenéis que entender, nada estaba hecho por que sí. Lo más insignificante  en una obra de arte para un humano del siglo XXI, guarda un mensaje perfectamente reconocible para el antepasado del siglo XVII, ahora desde esta visión os explicaré el verdadero significado de nuestra obra y empecemos por una pregunta ¿ creéis en Dios?. Hoy en día hay multitud de respuestas a esta pregunta, en el siglo XVII únicamente podías contestar con un rotundo SI, ya que la tolerancia religiosa no existía. Pero aunque hubiera alguien que, solo mentalmente, respondiera que no, sabía y conocía perfectamente los códigos que encerraban los cuadros, las esculturas y las arquitecturas de la época. En su memoria existían las palabras ” Al día siguiente, Juan vio acercarse a Jesús y dijo : “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1,29); “maltratado y humillado, ni siquiera abrió su boca (mirar el cuadro); como cordero, fue llevado al matadero; como oveja, enmudeció ante su trasquilador; y ni siquiera abrió su boca” (Isaías 53,7). Y ahora deteneros ante la obra y meditar, mirarla, fijaros en la mirada perdida del animal como aún vivo ( yo lo creo así cada vez que me deleito ante ella) asume lo que le va a pasar igual que lo asumió el Hijo de Dios, aguarda su destino, que no es otro que el sacrificio.

No estamos ante un simple animal abatido, estamos ante la representación de Cristo el hijo de Dios Padre que entregó su vida por el ser humano. Lo que intentaba transmitir esta obra es que, pasara lo que pasara, Dios había sacrificado a su propio hijo por nosotros y que sólo siendo fieles servidores y partidarios del Rey ( que lo era, no olvidéis, por la gracia de Dios ) y de la religión católica (la verdadera fe), serían recompensados al otro lado de esta cruel vida en la que tenían que ver como sus familiares morían, como tenían que vender todo lo que tenían, como pasaban hambre y miserias.

En definitiva, la religión era por un lado el refugio de nuestros antepasados, y pensar ¿ pasado?. ¿No tenéis familiares que rezan cuando no ven salidas?, pensarlo, no hay tanta distancia, el tiempo es muy relativo; y por otro lado era, en muchas ocasiones, un arma de doble filo que sabían usar los gobernantes y, volver a pensar ¿creéis que hay mucha diferencia entre nuestro siglo y el XVII?, yo pienso que no, cambian las formas pero no el fondo.

Hacerme un favor, la próxima vez que decidáis visitar el Museo del Prado, deteneros ante la obra y recordar lo que aquí habéis leído. Las obras de arte no nacieron para ser protegidas en instituciones como nuestros necesarios museos, siempre hay que contextualizarlas y viajar en el pasado para entenderlas.

Espero vuestros comentarios, preguntas, propuestas, etc.

Gracias.

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