Plaza del Sol de Madrid, enclave de enfrentamientos y conflictos

Antes de iniciar esta nueva andadura por otra de las zonas o enclaves mas conocidos de Madrid, quiero agradecer a todas las personas que me habéis felicitado por el blog y a los que me habéis compartido. La verdad es que el hecho de haceros llegar mis curiosidades es alentador, pero mucho mas si personas como tú, sí, como tú que me está leyendo ahora mismo les interesa lo que les quiero comunicar.

Si os soy sincera, antes de “investigar” para crear este post, tenía en la cabeza varias zonas que, curiosamente, se han ido entrelazando a medida que iba “tirando del hilo” de historias que, aparentemente, permanecen ocultas. Para situaros un poco partiremos de la Plaza del Sol de Madrid, recorreremos brevemente la historia de un edificio desaparecido, conoceremos la vida de una persona valiente que se lanzó, como bien podríamos comparar con las situaciones que estamos viviendo hoy día, a la calle para enfrentarse al “poder” que en aquellos momentos imperaba y finalizaremos nuestro trayecto en un lugar desconocido por muchos de vosotros.

No se si os ha pasado alguna vez, pero yo en diversas ocasiones me pregunto por el por qué de los nombres de las calles, plazas, lugares, etc os sorprendería la cantidad de sucesos que se esconden tras los nombres. Pues bien, eso me ha ocurrido con la Plaza del Sol de Madrid, conocida por ser un lugar céntrico de la Villa, por las campanadas de fin de año, por el Oso y el Madroño, símbolo de la capital, o porque se constituye como un enclave estratégico donde van a desembocar calles llenas de vida, la Plaza del Sol ha sido y será-además de todo lo expuesto hasta aquí- un centro de conflictos y enfrentamientos del ser humano en cruentas batallas. De una de ellas, curiosamente, parte el nombre de la Plaza. Si recordáis el post de “Las Furias ¿ una imagen vale más que mil palabras?”-si no lo habéis leído os invito a ojearlo-, teníamos en el punto de partida a la hermana de Carlos I, María de Hungría, que es la que encarga dichos cuadros para apoyar y reforzar la figura de su hermano. Pues bien, ahora sacamos a la luz a los opositores de este rey en territorio nacional, ” los comuneros de Castilla” que, al mando de Zapata (1520), se enfrentaron a las tropas del monarca levantando fortificaciones en mitad de nuestra Plaza mirando al este (por donde sale el sol) y colocaron-según sostienen estudiosos de estos temas- una especie de dibujo, en dichas zonas de defensas, de un Sol, de ahí el nombre de nuestra céntrica Plaza. Este muro permanecerá en pie hasta 1570 y la Plaza del Sol queda para la posteridad como una zona donde aguadores y vendedores comercian con el resto de los habitantes de la Villa. Pero no sólo desapareció esa barricada en mitad de la plaza, sino que hoy día no podemos disfrutar de una de las construcciones mas interesantes que se alzaban en este enclave a causa,como no podría ser de otra manera, de las cruentas guerras pero POR SUERTE y lo pongo en mayúsculas, el destino quiso que las obras realizadas en el metro de Madrid (2005) sacaran a la luz los cimientos de un edificio hoy borrado de la historia “La Iglesia del Buen Suceso”.

Esta edificación nace como hospital para curar a los sirvientes de la Corte, posteriormente se convertirá en una iglesia llamada del Buen Suceso porque, cuenta la historia, que dos hermanos de la orden de los Obregones (que se dedicaban a curar a los enfermos en los hospitales), marcharon un día cualquiera hacia Roma para que el Papa les permitiera trabajar en la Villa. Una enorme tormenta los sorprendió por el camino y los dos hermanos fueron a refugiarse a una cueva. En ella encontrarían la imagen de una Virgen, sorprendidos por el hallazgo, decidieron llevar ante el Papa a la imagen quien la denominaría como la “Virgen del Buen Suceso”, curioso ¿verdad?, los dos hermanos regresaron a este hospital-iglesia y colocaron allí la Virgen. Desde aquél momento fue muy venerada la imagen y el edificio se convirtió en uno de los más importantes de la ciudad, tanto es así que fue el primero en tener un reloj iluminado en la Villa ¿sabéis de que reloj os estoy hablando?…pensar, pensar, es fácil. El mismo que luego se colocaría en la casa de correos…¿ya lo sabéis verdad?. Pues bien, en ese año 2005 junto con las obras del metro y el descubrimiento de los cimientos del edificio, salieron a la luz varios cuerpos sin identificar, los arqueólogos mantienen la hipótesis de que son difuntos de la cruenta guerra de 1808. !Ah!, ¿que no lo sabéis?, es que ¿no sabéis que en nuestra Plaza se llevó a cabo la llamada “Carga de los Mamelucos”?, sí, aquella que enfrentó a personas de toda índole contra las tropas Francesas. Seguro que con esta imagen recordáis un poquito mas: mamelucos ¿Que quienes eran los mamelucos?, pues simple y llanamente unos mercenarios egipcios aliados de los Franceses en aquella cruenta guerra de 1808. Y llegamos amigos así al final de esta entrada recordando a uno de aquellos valientes que lucharon en distintas zonas de Madrid, pero he decidido elegir a una persona en concreto, un valiente llamado Rafael Canedo, berciano que vino a la Villa para trabajar como arriero junto a su mujer. Aquél hombre se lanzó a la Plaza del Sol con únicamente una navaja en la mano y unos principios e ideales en la mente. Fue apresado el 02/05/1808 y fusilado el 03/05/1808 junto a otras 43 personas en Príncipe Pío. Es cerca de esta montaña donde permanecieron los cuerpos sin vida en un hoyo que ellos mismos cavaron con sus propias manos hasta que el día 12 los franceses permitieron que se les diera sepultura. Únicamente se enterraron a 25 personas y hoy descansan muy cerca de la montaña que los vio perecer, podréis rendirlos un homenaje a su memoria en el Paseo de la Florida. Acercaros un día y, simplemente, depositar unos minutos de vuestro tiempo leyendo aquellos nombres que lucharon por sus ideales, por sus principios y por su vida. Y después recordar a este valiente Rafael Canedo, al que muchas veces habéis visto a lo largo de vuestra vida aunque no hayáis reparado en ello, si no lo sabéis, aquí os dejo su imagen antes de morir capturada en la imaginación de nuestro célebre Goya (Se sostiene que Rafael es el hombre de la camisa blanca con los brazos en alto):

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P.D: Si cogéis el metro y os dirigís hasta la Plaza del Sol, podréis disfrutar de los cimientos de la desaparecida Iglesia en la misma estación, no pongáis excusas porque podréis ojearlas desde las 6:00/1:00 de la mañana. Cuando salgáis a la calle, mirar el edificio que sostiene en su tejado el cartel de “Tio Pepe”, ese era el enclave de esta Iglesia.

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La Calle Huertas de Madrid, su cementerio y lo que en él ocurrió

Estoy mas que segura de que seáis o no vecinos de la villa de Madrid, conocéis la Calle Huertas por sus bares, restaurantes y pub que la cubren de cierta “fama”. Yo, si os soy sincera, no soy muy amiga de este tipo de sitios pero si de las leyendas que se esconden tras ellas y esta calle, al igual que ocurre con muchas otras, tiene mucho que contar.

Antes de iniciaros en la historia que he rescatado del olvido os quiero indicar como llegar a la calle, la verdad es que es muy fácil. Si preguntáis a cualquier transeúnte os podrá indicar pero prefiero dejaros una imagen de como llegar.

ImagenYo me bajé en Atocha, subí por el camino del Prado, comí en un restaurante en la Plaza de la Platería (“La Tapería”), subí todo recto y llegué a la calle. Desde aquí tienes que recorrer toda la calle hasta llegar al número 2, el lugar donde ocurrió toda la historia que os quiero contar. Vale- diréis- y que me voy a encontrar en el número 2. Nada mas y nada menos que un invernadero llamado “El Jardín del Ángel”. Es un lugar muy especial que sobrevive en la zona como si fuera un espacio a temporal, impoluto y lleno de magia. Yo soy una apasionada de las plantas, los huertos, las cosas hechas a mano o, como hoy se suele decir, “hand made” y aquí podéis encontrar desde las mas bellas flores (mis preferidas son las Anastasias), con complementos elaborados artesanalmente, huertos para las modernas terrazas…todo ello se distribuye en un enclave mágico que se organiza en dos espacios: uno al aire libre, que recibe al visitante con un enorme cartel que reza “no dejes de soñar” y con un árbol del que pende un columpio a cuya izquierda encontraremos un pequeño espacio cubierto “protegido” por diferentes amuletos que cuelgan y repiquetean gracias al juego del viento; y otro espacio cubierto dedicado a la tienda. Allí unos dependientes muy amables aguardan para atenderte y aconsejarte, mi incansable compañera de arte y yo nos quedamos encandiladas con multitud de objetos (yo quedé prendada de un quinque a por el que volveré) y no nos marchamos del lugar sin adquirir dos narcisos y una camelia.

Pero os preguntaréis, sí, vale trasloqueves ¿y?, ¿que tiene de especial?. Además de lo especial que ya es el lugar, este invernadero fue uno de los cementerios mas famosos de todo Madrid, en él fueron enterrados personas tan relevantes como Lope de Vega o Cervantes, en la iglesia de la que formaba parte (San Sebastián) fueron bautizados seres famosos por sus fechorías como Luis Candelas o por sus maravillas artísticas como el pintor Luis Madrazo y se convirtió en el escenario perfecto para albergar los casamientos de Bécquer con Casta Estéban o de Buero Vallejo con Victoria Rodriguez.

Mmm…”el amor” ese gran sentimiento que aturde los sentidos, que te convierte en un “pelele” y que te hace, en ocasiones, llorar de felicidad…éste y no otro es el verdadero protagonista de la historia que os quiero contar. Muchas fueron las personas ilustres que vivían en esta zona de Madrid conocida como “El Barrio de las Letras”, una de ellas se llamaba José Cadalso, famoso dramaturgo y militar que, cierto día, se enamoró de una joven y preciosa actriz llamada María Ignacia Ibáñez. Ambos vivieron un gran romance enfrentándose a amigos y familiares que no veían con agrado dicha relación, por lo que únicamente pudieron ser amantes hasta el día en que la fría y segura muerte arrebató la vida a María que contaba con 25 años en los brazos de su amado a causa del tifus. Cadalso, muerto en vida, sumido en una profunda pena, cuenta la leyenda, acudió a dicho cementerio para desenterrar el cuerpo de su amada con sus propias manos para darle su último adiós. Digo “cuenta la leyenda” porque dicha situación se narra en una carta anónima escrita en 1791, en ella, además se narra como Cadalso fue expulsado de la Iglesia por unos espías del conocido “Conde de Aranda”, el eterno rival de nuestro Cadalso por el amor de María (si deseáis indagar más en esta preciosa historia, os recomiendo el trabajo de Jose María de Jaime Lorén “María Ignacia Ibáñez: actriz oriunda de Fuentes Claras y musa de José Cadalso”)

Cadalso no dejó a su María en el olvido y se convirtió en la protagonista de multitud de sus obras como podréis leer en “Noches Lúgubres”-conservado hoy en el Museo Lázaro Galdiano- o en diversos poemas donde la convierte en un personaje de su pluma bajo el seudónimo de Filis.

Poco a poco fue ascendiendo en su carrera militar y el destino decide arrebatarle la vida un 27 de febrero de 1782 a causa de un impacto en la sien.

Y todo ocurrió aquí, en Madrid, en una calle conocida por los bares y los restaurantes, donde la gente sale y se dedica a discurrir por sus páramos sin percatarse que cada “x” metros existen placas conmemorativas de personajes que, como ocurre con Cadalso, tienen mucho que contar. Espero que esta entrada os haya interesado y que visitéis este enclave y su iglesia que conserva uno de los archivos más importantes de todo Madrid, pero esa ya es otra historia que os contaré.

Gracias por leerme y espero que me compartáis, amigos.

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