Durero y la defensa del artista

DureroLlevo unos meses retirada de mi particular blog por diversos motivos que no voy a explicar en estos momentos pero quiero acabar este mes de Febrero con una gran obra de arte, una de mis preferidas, uno de los autorretratos del Gran Pintor Durero. No os penséis que voy a centrarme en las características técnicas de la obra, en las pinceladas maravillosas que con gran maestría crean cabellos, pliegues e infinitas formas…quiero mostraros, una vez más, lo que se esconde tras esta maravillosa obra que se conserva en el Gran Museo Nacional del Prado, comencemos entonces a descubrir y para ello nos adentraremos en la época.

1498, el año en el que se crea este gran cuadro es un momento un tanto convulso y dispar: por un lado tenemos la creación de la Universidad de Alcalá de Henares que, si aún no lo habéis visitado, os recomiendo; nuestro Cristóbal Colón se adentra en un tercer viaje hacia las Américas; en Italia el Gran Miguel Angel crea otra de mis obras preferidas “La Pietá”; muere Savonarola un dominico italiano, al que dedicaré algún post por criticar a Alejandro VI y el inquisidor Torquemada (esta noticia me aflige mucho menos).

Una vez que ya os he contextualizado un poco, quiero mostraros el por que de la creación de esta gran obra.
Si hoy hablamos de “Artista” nos invade la imagen de una persona concreta que, sea cual sea su arte, goza de esta amplia palabra, simplemente porque crea obras de arte ( en este aspecto habría que crear un amplio debate, pero no es el momento aunque me gustaría haberlo hecho en relación a ARCO, pero prefiero seguir adelante con este post), pero la idea que tenemos en pleno siglo XXI, no es la que compartía la sociedad de Durero. Para las personas de aquella epoca, ser “Artista” tenía una connotación mas bien peyorativa, en realidad era un oficio manual mas en el que la capacidad creadora, el “genio” que cada artista tenía en su interior o la maestría ejecutora con la que se realizaban las obras, no era tenida en cuenta como nada mas que “experiencia y soltura”, por caracterizarlo de alguna forma. Esta idea era un gran lastre para los artistas que querían luchar contra esta idea medieval que, como habréis pensado, menguaba su arte y los infravaloraba. Ahora os invito a ver de nuevo la obra…venga, sube arriba que te espero aquí.

¿Ya?, dime que ves. Quizás estés vislumbrando a un hombre portando un atuendo lujoso, elegante, cortesano, que entrecruza sus manos enfundadas en unos preciosos guantes en primer termino mientras mira, fijamente, decidido, con tez seria, al espectador, es decir a ti. Sabía perfectamente que este cuadro iba a ser admirado por alguien y fuera quien fuese Durero quería entablar un diálogo con él. Mal comparado es como cuando ves las noticias y el periodista mira a camara, él no te ve, pero sabe que hay alguien al otro lado que escucha, que mira, que atiende.
¿ Y que dice este gran genio?, podríamos detenernos en el misterio del paisaje, en la manera en la que esta retratado Durero, incluso en las anécdotas, minúsculas, que existen únicamente para los ojos más ávidos o las mentes mas inquietas, pero yo esta vez sólo quiero transmitir lo que Durero quería dejar patente y sería algo como esto:
“Tú, amante del arte, mírame y dime si soy un artesano mas. Mírame y observa que soy un creador, un intelectual que se muestra ante ti como un “gentilhombre”.

Permitirme esta interpretación un tanto “literaria” pero sólo os quiero hacer llegar, una vez mas, el diálogo oculto que se encuentra tras la obra.
Espero vuestras opiniones.
Gracias.

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