Torturan y condenan a un adolescente de 13 años en Madrid


Escudo_inquisicion

Madrid , mes de Diciembre de 1680, a quien le pueda interesar:

Diego Muñoz, natural de Pastrana hijo de Clara Mendez y Gabriel Muñoz es el que extiende estas letras con el fin de contar la situación a la que fui sometido, confiando en que el escrito llegue a seres humanos de este o del tiempo venidero para que quede en memoria del mismo con el fin de ayudar a que no se repita semejante tormento.

Provengo de una familia de sederos profesión hoy día próspera que permite tejer redes con mandos de alto poder y, por ende, de bienes. Descendientes de portugueses hemos sufrido a lo largo de nuestra historia innumerables acusaciones perpetradas por vecinos, conocidos e incluso algunos a los que considerábamos amigos. Acusaciones guiadas ante las autoridades de la Inquisición, pero ni mi hermano ni yo creímos que algún día podríamos ser sentenciados por esas denuncias en las que se nos acusaba de judaizantes a pesar de estar bautizados como nuestros progenitores.

Aún recuerdo la noche en la que los inquisidores, acompañados de los hombres de la iglesia, llegaron a mi hogar portando en sus manos las cuartillas en las que quedaban relatadas las causas por las que a mi hermano Simón y a mí nos iban a prender. Ese recuerdo perturba mi mente al ver a mi madre llorar desgarradamente  mientras sus brazos nos rodeaban, con el fin de detener la fuerza de los que se hacen llamar los defensores de la fe. Hacía mucho tiempo que el infortunio había desolado nuestra casa al fallecer mis hermanas María e Isabel, mi madre desde aquél momento había perdido parte de su alma y esta noche la restante se había esfumado con un solo golpe de llamada en nuestro pórtico.

Pronto nos vimos relegados a las celdas pertinentes junto a 116 personas mas llegadas de todas partes de nuestro país. Unos por embusteros, otros por supersticiosos, otros por casaderos por segunda vez…varias eran las causas pero sólo dos salidas existían en aquel momento, la de pertenecer al grupo de los reconciliados o de los relajados y ello dependía de tu “confesión” y de si eras reincidente. Por suerte mi hermano y yo no lo éramos y, según rezaba el Libro Negro de los Inquisidores, yo al ser menor de catorce años no podía sufrir lo que se conoce como torturas pero eso no fue así.

Me alejaron raudamente de mi hermano no sin antes sumirnos en un fuerte abrazo en el que mi allegado, antes de ir hacia el calvario, me susurró al oído levemente “pronto estaremos en casa, di lo que quieren oír y todo pasará”. El miedo se apoderó de mi cuerpo y fui relegado a una celda oscura, sin ventanales, húmeda y pestilente, esa noche fue una de las peores de mi existencia. No pensaba más que en mi hermano al que alomejor no volvería a ver. Gritos, lloros, súplicas retumbaban en las paredes de mi celda y me estremecían sin cesar.

Al llegar la mañana siguiente, los carceleros abrieron la cancela y me agarraron de los brazos, arrastraron hasta una sala oscura, llena de instrumentos que infundían espanto nada más verlos y frente a ellos estaban los “señores” que intentaron hacer todo lo posible por que yo “dijera la verdad”, creo que esa frase retumbará en mi memoria por el resto de mis días. Fui sometido a latigazos, golpes, patadas y multitud de torturas que procuro olvidar.Cuando “dije lo que querían oír” como mi hermano pidió, me encerraron de nuevo en la celda con un pedazo de pan y una taza de agua.

Al día siguiente todos los que habíamos sobrevivido fuimos guiados por las calles de la Villa de Madrid camino a la llamada Plaza del Arrabal. Vestido con el conocido Sambenito con las aspas por ser un reconciliado, sólo deseaba que mi hermano viviera y que portara los mismos símbolos y no las llamas ni las bestias del infierno, puesto que ello significaría que moriría por ser sentenciado como relajado.

Gracias a dios lo vi en mi fila, en la de la Cruz Verde, en la que íbamos los reconciliados. Él a su vez giraba su cuello sin cesar y sus ojos me buscaban fervientemente. Fue cuando le vi la soga atada al cuello con innumerables nudos hechos alrededor mostrando los latigazos a los que había sido sometido. Sus manos portaban las velas de la redención como las mías y su vestimenta mis aspas. Poco a poco sin levantar sospecha él iba rezagándose en el camino y yo apresurándome, hasta que conseguimos unirnos de nuevo, la procesión se hizo menos humillante a su lado. Los insultos de la gente, sus esputos y sus gritos sonaban y se hacían lejanos unida mi mano a la suya.

Pronto llegamos a la plaza, en ella había multitud de “personas” llegadas de todas las tierras y engalanadas con sus mejores prendas. En el centro de la misma, se encontraba el rey Carlos II junto a su esposa y su madre (pincha aquí y búscalos en el cuadro). Ante ellos tuvimos que mostrarnos y las sentencias fueron leídas para posteriormente continuar con las penas. Fueron confiscados nuestros bienes; a mi hermano lo condenaron a un año de cárcel y a dos de destierro de las ciudades de Madrid, Toledo y Pastrana. Mi sanción fueron seis meses de cárcel, otros seis de llevar mi hábito o sambenito y a un año de destierro de las mismas ciudades.

Acabo de finalizar mi condena y, sin embargo no puedo volver a mi hogar. No se a donde dirigir mis pasos ni que hacer. Pero todos los días rezo por haber sobrevivido a atrocidad y no haber pertenecido a la procesión de la Cruz Blanca, ya que me habría consumido en las llamas de la hoguera de la Puerta de Fuencarral.

Sólo espero que pasen seis meses más y mi hermano despierte de su pesadilla. Aquí le esperaré de nuevo el mes de Junio con la esperanza luciendo en nuestros ojos. Se que juntos todo irá a mejor y que, prontamente, nos podemos reunir junto a mi familia de nuevo en la Pastrana, en nuestro hogar.

Licencia Creative Commons

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A todos aquellos que habéis decidido adentraros en este nuevo post, os quiero decir que todo lo relatado está basado en hechos reales. Simón y Diego Muñoz de Alvarado existieron (pincha aquí si quieres conocer más de ellos), fueron apresados, torturados y condenados a las penas que os he expuesto. Sólo os quiero hacer partícipes de una idea que siempre me ronda en la cabeza, que grande nos queda lo de “ser humano”. Porque hoy en día aunque sea con otra forma, siguen existiendo los mismos fondos. Ojalá algún día seamos merecedores de nuestro género.

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3 pensamientos en “Torturan y condenan a un adolescente de 13 años en Madrid

  1. Me ha gustado mucho tu relato, hay que ver los crimenes que se cometieron en el nombre de la fe. Que desgracia si caias en las envidias de otras gentes porque esos serian tus delatadores, cuanta injusticia . Gracias por investigar y contarnos cosas tan interesantes , estoy deseando leer tu proxima publicacion.

  2. El ser humano puede llegar a ser muy cruel….por desgracia se siguen haciendo atrocidades, no por la inquisición “gracias a Dios”, pero si en otros aspectos.Todo se mueve por un interés común, el sobrevivir,el ser más fuerte que tu oponente,el poseer más bienes…el problema está cuando no sabemos mediar, cuando no tenemos unos límites y hay entran a formar parte personajes atroces de la historia y por desgracia del presente y futuro. Ojala algún día todo esto quede en el recuerdo de un cuadro o de un tiempo pasado!!!! Felicidades por tu investigación.

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